27/11/07

La Realidad de la tierra en Argentina (1º Parte)

Mi intención es comenzar a plantear un tema que irremediablemente va a asociado a los pueblos originarios de America y es: La Tierra.

A menudo los medios nos muestran los reclamos de las distintas naciones indígenas que se ponen de pie para reclamar lo que es suyo por legitimidad y tradición, pero casi siempre esa muestra consiste en mostrarnos el método de protesta usado, los problemas que este causa y un descargo de entre 30 y 60 segundos de algun dirigente que encabeza el reclamo sin contextualizar verdaderamente el tema. Esta forma tan fragmentada de exponer temas tan profundos y complejos termina dando como resultado la alimentación de ciertos mitos y falacias que andan dando vuelta por el sentido común de muchas personas las cuales se quedan con ese minuto y medio de noticia, producida por algún grupo multimedio de las características que ya todos conocemos.

Propongo entonces en este post solo COMENZAR a abordar el tema, a través de una de sus dimensiones: la económica, dejando la histórica para una segunda parte en breve, la cual nos remitirá a porque las tierras LEGÍTIMAMENTE son de los habitantes originarios.

Primer mito: Muchas tierras en manos de los “indios”
Evidentemente aquellos que esgrimen esta afirmación nunca han consultado un parrafo de la historia argentina, asi como tampoco las ultimas cifras y estadísticas de los ultimos estudios económicos realizados al agro, los cuales hablan de un tipo de renta “Ricardiana” en pleno siglo XXI. Efectivamente, ningun gobernante en la historia de nuestro pais nunca barajo remotamente la posibilidad de una reforma agraria o redistribución de tierras, llegando en la actualidad según cifras oficiales y no oficiales a concentrarse el 90 por ciento del total de la tierra potencialmente productiva está en manos de sólo el 8 por ciento de los argentinos. En cifras y números alrededor de 35.000.000 de hectáreas se encuentran en manos de 936 latifundistas. Con lo que cualquier tema instalado que ande dando vueltas sobre reparto de la tierra a las comunidades indígenas no es ni mas ni menos que un mito y una falacia. Aca no hay tierra distribuida sino tierra concentrada.


Segundo Mito: Indios Vagos vs Terratenientes Productivos.
Nada mas alejado de la realidad. Varios autores como Roy Hora, Sabbato y varios afirmado siempre la preferencia de los latifundistas argentinos por los altos negociados en la bolsa; y es que históricamente han utilizado siempre un elevado porcentaje de sus tierras en forma de garantías para transacciones financieras y compraventa de inmuebles, dejando la tierra sin trabajo lo cual la devalúa y la deja improductiva.


Mas alla de estos datos objetivos, creo que hay algo que todos sabemos y que se cae de maduro; y es que por definición la terrateniente es la clase mas improductiva y parasitaria por excelencia históricamente ya desde su existencia en forma de casta en el periodo feudal. O han usado sus tierras para otras operaciones o como mucho las arrendado, pero nunca trabajado.
Las comunidades indígenas tienen una larga tradición en la comunión y el trabajo de la tierra; no hay que olvidar que en primer lugar fueron ellas, en el caso de la naciones Diaguita y Aymara, las que salvaron a Europa del hambre con la domesticación del maíz. Esta tradición perdura hasta la actualidad siendo así en la provincia de Salta, donde en el ultimo remate de tierras efectuado por el gobernador, uno de los amparos presentados por sus habitantes, además de que el lugar había sido siempre declarado “reserva”, era la intensa actividad económica y cultural allí desarrollada desde hace años.

Estas familias trabajaron por años su tierra, pero en cuanto esta comenzó a dar frutos, el predatorio Estado argentino abrió sus fauces una vez mas. Plantaciones de maíz, cría de ganado a nivel familiar y hasta el funcionamiento efectivo (cosa que mas influyo) de una escuela para los habitantes, ayudo a detener esto.

Es curioso ver el contraste entre modelos...

Las Naciones Originarias defienden un modelo rural de biodiversidad que conserve y respete las especies de la flora y la fauna además de para “...garantizar que la violencia del mercado no influya en nuestra alimentación” fomentando una nutricion balanceada y una mayor cantidad de puestos de trabajo, contra el modelo de monocultivo esgrimido por propietarios, arrendatarios e incluso este mismo gobierno tan “progresista” que ha causado una pobreza de mas del 50% entre los pobladores del campo.

Se trata de un modelo en donde las tierras no pasarían estar a manos de un privado (sea indígena o winka) sino que pertenecerían a toda la comunidad. Es un gran error decir que los originarios desean ser dueños de las tierras, de hecho ellos consideran que la tierra no tiene dueño (la propiedad privada es un invento mas del winka) sino que son al igual que los que aquí nacimos, PARTE de la tierra.

Explicando estos factores se entiende perfectamente porque si somos un país tan rico, si tenemos tantas tierras capaces de producir alimento para tantas personas hay gente muriéndose de hambre. Y es porque realmente NO tenemos ninguna tierra, ni el país ni el Estado disponen ya de los medios productivos para garantizar la soberanía alimentaría, a causa de que las tierras han dejado de ser de la nación argentina hace mucho tiempo para concentrarse en manos de unos pocos privados con mentalidad feudal, a los cuales lo que menos les interesa es alimentar a nadie...


Esto para empezar e irremediablemente nos va a llevar a la famosa soja. Sobre este tema recomiendo la película “Hambre de Soja” para ver detenidamente.

9/11/07

La vision ciudadana y la vision originaria...

Últimamente en lo que es Argentina y América Latina asistimos a un retorno a la forma política dada a llamar “Republicanismo”; cuyas nociones mas básicas podemos encontrarlas en la corriente intelectual burguesa conocida como “Contractualismo”.

Mayoritariamente (salvo casos como Rousseau, abanderado del democratismo) en esta corriente vemos una noción que gira en torno al individuo, cuya característica mas acabada es su intimidad e individualidad, y su limite que jurídicamente podría resumirse como la “Propiedad Privada”.

Se nos dice entonces, ya sea de la mano de discursos con supuestos matices modernos y moderados (como el caso del Sr. Mauricio Macri) hasta el caso de la inquisidora vehemencia de candidatos como Elisa Carrio que “La Republica” será la panacea social que nos dará salud, alimento, educación, etc de una manera cuasi natural (no escuche en alguna otra parte ya que con la republica se come, se educa...??? ahh no en esa época le decían democracia!), ya que la conciencia ciudadana es la que impulsa al hecho político para el bien común. Bajo esta óptica como varios candidatos de distintas tendencias han dicho “ya no existen mas ideologías, solo matices republicanos”, es decir que el cuestionamiento al status quo definida como una situación dada es tan solo cuestión de matices pero de ninguna manera de cambio o transformación.

A que viene esto en este pequeño espacio? Bueno a que veamos donde entra el indígena en esta noción de “Ciudadano” y de donde viene la noción en si. Muchos de estos candidatos, obtienen fracasos estrepitosos en regiones como el norte argentino y ante la falta de explicaciones coherentes echan la culpa al “clientelismo” cosa que existe y bastante, pero... se trata solo de eso?

Muchos hablan de Tucumán y de los hermosos Valles Calchaquíes por ejemplo, como si fuera un deposito de gente totalmente pasiva y apática ante la política... nada mas alejado de la realidad! En Amaicha del Valle de hecho funciona todo otro sistema político paralelo que encarna los verdaderos valores de la comunidad (mucho mas a la rousseniana, que la sociedad liberal contractual de tipo lockeana en la que vivimos nosotros) totalmente participativa. ¿Porque será entonces que cuando ese discurso “Ciudadano-Republicano” intenta entrar en regiones como esta, ocurre lo que ocurre?

Tiene sus razones y no son pocas! “El Ciudadano” o la “Ciudadanía” es una creación 100% occidental que proviene de la antigua Grecia, y como muchas de las creaciones “winkas” nace como una forma de diferenciación y discriminación, demarcando la pertenencia estamental a una posición de poder y prestigio social de una determinada elite que se erige sobre metecos (extranjeros) y esclavos.

En su versión burguesa, mas lockeana o kantiana quizás cambie el criterio pero no su fin, representa puramente y ni mas ni menos al propietario que será el artífice de construir la nueva Republica, panacea universal para todos los seres racionales y de “propiedad”

Pero esto no esta libre de tensiones, es decir, ¿como puede ser que por un lado la acción ciudadana se dirija al bien común, y al prójimo, cuando la piedra angular de tal sistema es precisamente la libertad de propiedad privada la cual percibe a ese mismo prójimo como su limite?
“Tu libertad termina en donde empieza la del otro”

Es decir que el limite de la libertad es precisamente ese mismo prójimo!
Así por un lado el ciudadano se dirige al bien común, pero por otro lado y ya fuera de este disfraz su principal meta es la acumulación de propiedad.

¿Que tiene que ver esto con la filosofía de los pueblos originarios, la cual percibe al prójimo como la continuidad de su propia libertad? Absolutamente nada...

¿Que relación guardan los valores comunitarios de nuestros indígenas con una contrato social entre individuales atomizados? Ninguna...

Mucho menos tiene que ver si pensamos que aquellos que esgrimían su condición de “ciudadanos” en nuestro país, tales como Roca, Alberdi o Sarmiento impusieron su concepto de una manera tan democrática como es el genocidio sistemático. ¿Donde quedaron las libertades individuales del “ciudadano” en ese momento? Mas que a salvo! No nos olvidemos que después de todo (tal cual Alberdi hace la diferencia Ciudadano-Habitante) el Ciudadano forma parte de una elite. Son solamente los racionales... en otras palabras el Varón, blanco y propietario.

Esta libertad de egoísmo que repetidas veces ha llegado al egoísmo es la otra cara de este gran concepto de ciudadanía, y es constitutiva de si misma en un modo de producción capitalista que se basa en la acumulación de Capital.

¿Y los originarios? Bueno como el mismísimo Coronel Rauch lo dijera en sus partes de guerra “Indios salvajes que no tienen Dios ni Gobierno, van a tener que aprender a morir como perros” o peor aun, Anarquistas que no tienen sentido de la propiedad.

Así cuando nos prometen un invento occidental como “La Republica” (que a propósito jamás aclaran de CUAL republica están hablando, la Lockeana o quizás algunos la Hobbesiana) es mas que obvio que lo primer que se nos viene a la mente no son precisamente Calfucura, Juan Chelemin o el cacique Arbolito junto con los valores que estos encarnan sino aquellas ideas clásicas que aunque con otros criterios continúan el mismo objetivo del antiguo occidente: el etnocentrismo, la xenofobia, el egoísmo y la racionalidad instrumental que tanta muerte y tanto dolor han causado a esta tierra...